on 27 julio, 2016 by el samizdat in Economía, Política, Comments (0)

Wall Street nervioso ante nueva baraja electoral

Specialist Michael Pistillo, left, works with traders Kevin Lodewick, center, and Timothy Nick on the floor of the New York Stock Exchange, Monday, Aug. 24, 2015. U.S. stocks closed sharply lower, with the Dow Jones industrial average down more than 588 points and the Standard & Poor's 500 index now down more than 10 percent off its recent high.  (AP Photo/Richard Drew)

(AP Photo/Richard Drew)

 

FFF

 

Por Cristian Leandro

https://twitter.com/Cri_Leandro

 

El escenario político electoral de Estados Unidos está completo y en Walla Street comienza a imperar el nerviosismo sobre los efectos que pueda tener en el mercado y futuras inversiones. Esa sensación gira en torno a los discursos del candidato republicano Donald Trump. ¿Cuáles son los motivos?

The Wall Street Journal y The New Republic publicaron en sus sitios webs que la Convención Republicana ha dejado a los bancos de Wall Street nerviosos ante el apoyo de propuestas populistas para romper las grandes instituciones, una idea que favorecen muchos demócratas que añade un nuevo giro al Viejo Gran Partido (GOP, por sus siglas en inglés) bajo Donald Trump.

Desafiando casi dos décadas de tradición del partido, la convención de Cleveland adoptó directivas que incluyen la regulación de los bancos que prohíbe a las instituciones que mantienen depósitos de realizar banca de inversión más riesgosa, referenciando a una ley de la Gran Depresión. La plataforma política fue escrita por un comité de legisladores y funcionarios republicanos.

La propuesta de reducir el tamaño de los bancos ha creado un acuerdo inesperado entre las propuestas republicanas y la plataforma demócrata de Hillary Clinton — que, como resultado de la influencia de su ex rival Bernie Sanders — ha hecho un llamamiento similar.

Demuestra que la enemistad de ambos partidos hacia los grandes bancos continúa siendo una prioridad en medio del descontento económico generalizado, en el que muchos estadounidenses todavía sienten los efectos de la crisis financiera de 2008-09 en la que Wall Street desempeño un nefasto papel.

Los candidatos presidenciales no tienen que seguir las plataformas de sus partidos, pero los grandes bancos están preocupados por el apoyo de ambos partidos a una legislación inspirada en la Ley Glass-Steagall de 1933 ya que tales ideas pueden tomar vida propia, una vez puestas en papel.

The Financial Times, (TFT), publicó el lunes pasado que cualquier prohibición que restringiera a los bancos de inversión de operar bajo el mismo techo que los depósitos asegurados por el gobierno federal plantearía un desafío existencial para Citigroup, JPMorgan, Bank of America, Wells Fargo y, en menor medida, Goldman Sachs.

La legislación original de Glass-Steagall fue abolida en 1999, cuando el presidente Bill Clinton firmó una ley de reforma bancaria redactada por legisladores republicanos y respaldada por muchos demócratas en el Congreso.

Aaron Klein, ex funcionario del Tesoro durante la administración de Obama, quien trabaja ahora en Brookings Institution, dijo que los llamamientos por restablecer a Glass-Steagall no toman en cuenta la forma en que el mundo ha cambiado, pero han ganado el apoyo comprensible del sentimiento popular, detalló TFT.

“En el nivel más simple, la idea es que nuestros abuelos pusieron en marcha reglas rígidas después de la depresión; nosotros nos alejamos de esas normas con la desregulación de las décadas de 1980, 1990 y 2000; y tenemos que recordar la sabiduría de esa generación”, dijo el Sr. Klein.

Una línea del documento de 54 páginas que la plataforma republicana aprobó el lunes dice: “Apoyamos el restablecimiento de la Ley Glass-Steagall de 1933, que prohíbe a los bancos comerciales de incurrir en inversiones de alto riesgo”.

Tony Fratto, un aliado de los bancos y ex funcionario del Tesoro durante el gobierno de George W Bush, dijo: “Glass-Steagall es una política para tontos y una estrategia económica para tontos … reinstaurar Glass-Steagall sería destructivo e inviable. Como han demostrado todos los análisis, Glass-Steagall no hubiera hecho nada para prevenir la crisis. Hay mucho sobre esta plataforma que debe ser ignorado”.

La plataforma Democrática, que será aprobada en la convención en Filadelfia la semana que viene, sostiene que: “Los bancos no deberían ser capaces de apostar con los depósitos de los contribuyentes o suponer un riesgo indebido para los contribuyentes comunes. Los demócratas apoyan una variedad de maneras para evitar que esto suceda, incluyendo una versión actualizada y modernizada de Glass-Steagall y el desmantelamiento de las grandes instituciones financieras que plantean un riesgo sistémico para la estabilidad de la economía”.

La inclusión de este tipo de lenguaje marca una importante victoria para el Sanders, un socialista autoproclamado, que está tratando de utilizar la influencia de su exitosa campaña durante las elecciones primarias para que la Clinton asuma una línea más dura contra Wall Street.

TFT también detalló que los críticos del nuevo movimiento Glass-Steagall señalan que la legislación hubiera hecho poco, o nada, para regular a Lehman Brothers, el banco de inversión cuyo colapso precipitó los días más oscuros de la última crisis.

Los principales congresistas republicanos en la política bancaria — Richard Shelby en el Senado y Jeb Hensarling en la Cámara de Representantes — han mostrado poco entusiasmo por Glass-Steagall y han luchado, sin éxito, para diluir las reformas Dodd-Frank promulgadas después de la crisis financiera.

Aunque es inusual, no es insólito que un republicano apoye la separación forzada de la captación de depósitos y la banca de inversión. En 2013, el senador John McCain, candidato presidencial en 2008, presentó un proyecto de ley con el objetivo de recrear Glass-Steagall en alianza con Elizabeth Warren, senadora de izquierda que este año se ha convertido en una de las mayores críticas del Trump.

 

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